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23/10/2026

Samuel Ledesma: «El lujo no es tenerlo todo. Es tener la libertad de elegir.»

Samuel Ledesma: Co-Founder de Nameless Global

1. ¿Cómo nació NAMELESS y qué os impulsó a crear la compañía?

NAMELESS nació en 2018 de una inquietud muy personal: demostrar que había otra manera de hacer las cosas. 

Después de trabajar con marcas internacionales como Dior, Guerlain, Loewe, TAG Heuer y, posteriormente, en organizaciones como Pabellón M y AB InBev, tuve la oportunidad de conocer distintas formas de trabajar, estructuras empresariales y maneras de entender el negocio. 

Aprendí muchísimo de cada una de esas experiencias, pero también empecé a cuestionarme ciertas cosas. ¿Por qué complicamos tanto lo que podría ser sencillo? ¿Por qué a veces los procesos terminan siendo más importantes que las ideas? ¿Y por qué muchas compañías hablan de creatividad e innovación, pero tienen miedo de hacer las cosas de manera diferente? 

NAMELESS nació precisamente de esas preguntas. 

Quería construir una compañía que combinara la disciplina y el profesionalismo de las grandes organizaciones con la agilidad, creatividad y cercanía de una agencia independiente. 

En enero de 2019 decidí dedicarme por completo al proyecto. Fue una decisión importante, porque dejaba atrás la seguridad de una carrera corporativa para apostar por algo propio. 

Pero siempre he creído que todo tiene sentido cuando sabes hacia dónde vas. 

Y yo tenía bastante claro hacia dónde quería ir.

2.¿Qué aprendizajes de grandes compañías habéis trasladado a la estructura y los procesos de NAMELESS?

Las grandes compañías son extraordinarias escuelas de formación. A mí me enseñaron a trabajar con objetivos, a entender la importancia de los procesos, a gestionar presupuestos, a desarrollar estrategias y, sobre todo, a comprender que las buenas ideas necesitan una ejecución impecable. 

Mi paso por AB InBev fue especialmente importante para entender la disciplina comercial, la construcción de marca y la necesidad de conectar la estrategia con los resultados. 

Antes, trabajando con marcas de lujo como Dior, Guerlain, Loewe o TAG Heuer, aprendí algo que sigo considerando fundamental: los detalles no son pequeños cuando estás construyendo una experiencia de marca. 

Y en Pabellón M entendí la importancia de conectar diferentes industrias, públicos y experiencias dentro de una misma estrategia de negocio. 

Todo eso lo hemos trasladado a NAMELESS. 

Pero también aprendí lo que no quería replicar: burocracia innecesaria, procesos interminables y estructuras que terminan frenando el talento. 

Creo profundamente en los procesos, pero siempre digo que los procesos deben ayudarnos a hacer las cosas, no convertirse en una excusa para no hacerlas. 

Al final, una buena estrategia sin ejecución se queda en una buena presentación.

3.¿Cómo resumirías tu evolución como directivo desde tus inicios hasta hoy?

Creo que mi evolución ha sido pasar de querer demostrar que podía hacer las cosas a entender que mi responsabilidad es conseguir que las cosas sucedan, incluso cuando yo no estoy presente. 

Mi carrera comenzó desde áreas muy operativas, trabajando con compras, presupuestos, proveedores y seguimiento de proyectos. Y agradezco muchísimo haber empezado ahí. 

Porque antes de aprender a dirigir, aprendí a ejecutar. 

Después vinieron las relaciones públicas, el marketing, las grandes marcas, los equipos, las responsabilidades corporativas y finalmente el emprendimiento. 

Cada etapa me enseñó algo distinto. 

Al principio pensaba que un buen directivo era quien tenía todas las respuestas. Hoy creo que es quien sabe hacer las preguntas correctas, rodearse de personas mejores que él y generar las condiciones para que su equipo pueda desarrollarse. 

También he aprendido que no todas las decisiones van a gustar, que no puedes tener contento a todo el mundo y que dirigir implica asumir responsabilidades que muchas veces nadie más quiere asumir. 

Con los años me he vuelto más consciente de algo: liderar no es un privilegio, es una responsabilidad. 

Y esa responsabilidad empieza por uno mismo.

4.¿Qué decisiones han marcado un antes y un después en tu trayectoria profesional?

Sin duda, una de las más importantes fue dejar mi carrera corporativa para dedicarme completamente a NAMELESS. 

Venía de trabajar con compañías y marcas extraordinarias, de aprender de grandes equipos y de tener una trayectoria profesional que me ofrecía estabilidad y oportunidades de crecimiento. 

Pero había algo dentro de mí que me decía que tenía que intentar construir algo propio. 

Y decidí hacerlo. 

Creo que las decisiones que realmente transforman tu vida son aquellas en las que tienes que elegir entre lo que te da seguridad y aquello en lo que verdaderamente crees. 

Otra decisión que ha marcado mi trayectoria ha sido aprender a dejar ir. 

Dejar atrás etapas profesionales, proyectos e incluso personas muy talentosas que, por distintas razones, habían dejado de aportar a la compañía. 

No siempre es sencillo, pero he aprendido que dirigir también significa reconocer cuándo un ciclo ha terminado. 

Siempre he defendido que hay que hacer lo que se debe hacer, aunque no necesariamente sea lo más cómodo. 

Porque las decisiones importantes no siempre son las más populares, pero muchas veces son las que permiten seguir avanzando.

5.¿Qué valores definen vuestra forma de trabajar en NAMELESS?

Para mí hay uno que es fundamental: la disciplina. 

Siempre digo que la disciplina es el mejor de los consejos. 

Porque puedes tener muchísimo talento, una idea extraordinaria o las mejores oportunidades, pero si no tienes disciplina para ejecutar, cumplir y mantener tus compromisos, difícilmente vas a construir algo que perdure. 

En NAMELESS creemos en la honestidad, el respeto, el compromiso, la creatividad y la excelencia. 

Pero sobre todo creemos en hacer lo que se debe hacer. 

No lo que resulta más fácil, no lo que requiere menos esfuerzo y tampoco necesariamente lo que todo el mundo quiere escuchar. 

Me gusta trabajar con personas que entiendan que la excelencia no es algo que aparece únicamente el día de una presentación importante. Se construye todos los días, en los detalles, en la preparación y en la manera en la que respondemos a nuestros compromisos. 

Y hay algo que considero indispensable: la congruencia. 

No puedes hablar de compromiso si no estás comprometido. No puedes exigir disciplina si tú no eres disciplinado. 

Los valores de una compañía no se demuestran cuando todo va bien, sino cuando mantenerlos cuesta. 

6.¿Qué buscas en una persona para que encaje realmente dentro de vuestro equipo?

Actitud. Sin ninguna duda. 

He tenido la oportunidad de trabajar con personas extraordinariamente talentosas y, con los años, he aprendido algo que hoy tengo muy claro: 

El talento te abre puertas, pero es la actitud la que te permite permanecer. 

Puedes tener un currículum impresionante, haber estudiado en las mejores universidades o haber trabajado en compañías extraordinarias, pero si no tienes la actitud correcta, difícilmente vamos a construir algo juntos. 

Las habilidades se pueden desarrollar, los conocimientos se pueden adquirir y la experiencia se construye con el tiempo. Pero la disposición para aprender, colaborar, comprometerte y aportar tiene que comenzar por uno mismo. 

En NAMELESS busco personas curiosas, disciplinadas, con iniciativa y con ganas de crecer. Personas que cuestionen, que propongan, que tengan criterio propio y que no necesiten que alguien les diga constantemente lo que tienen que hacer. 

No necesito que todo el mundo piense como yo. De hecho, me gusta rodearme de personas que me hagan ver las cosas desde otra perspectiva. Pero sí necesito personas que sumen. 

Porque al final, el talento individual nunca debería estar por encima del compromiso colectivo.

7.¿Cómo consigues que las personas se involucren y sientan los proyectos de la compañía como propios?

Creo que el primer paso es darles algo más importante que una tarea: una dirección. Siempre he defendido que todo tiene sentido cuando sabes hacia dónde vas. Cuando las personas entienden el propósito de un proyecto, conocen su responsabilidad y saben qué impacto tiene su trabajo, es mucho más fácil que se involucren. 

A nadie le gusta sentirse simplemente una pieza más dentro de una organización. 

A las personas les gusta saber que su opinión importa, que su trabajo tiene consecuencias y que forman parte de algo que vale la pena construir. 

Pero también creo que el compromiso comienza con el ejemplo. No puedo pedirle a mi equipo que se involucre si yo no estoy involucrado. No puedo exigir disciplina si soy el primero en no cumplir. 

Y algo que he aprendido es que el reconocimiento también importa. Hay que saber exigir, pero también hay que saber agradecer, reconocer y celebrar. 

Mi experiencia como docente en ELLE Education también me permitió confirmar algo que considero fundamental: las personas crecen mucho más cuando entienden el porqué de lo que están haciendo. 

El compromiso no se impone. Se construye con confianza, claridad, ejemplo y responsabilidad.

Fotografía Samuel Ledesma: Co-Founder de Nameless Global

8.¿Cuál ha sido la anécdota más inesperada que has vivido como directivo?

Más que una anécdota, creo que uno de los momentos que más me ha marcado como empresario fue la pandemia. 

NAMELESS era una compañía muy joven. Apenas estábamos consolidando nuestro camino cuando, de un día para otro, muchos de nuestros clientes decidieron poner sus contratos en stand by. 

Los proyectos se detuvieron, los ingresos se vieron afectados y la incertidumbre era enorme. Nadie sabía cuánto tiempo iba a durar aquella situación. 

Pero había algo que para mí estaba muy claro: detrás de NAMELESS había personas, familias y responsabilidades. 

Tomamos la decisión de seguir pagando los sueldos de todos nuestros colaboradores, aun cuando muchos de nuestros contratos estaban detenidos. 

No fue sencillo. Pero era lo que se debía hacer. 

Siempre he pensado que es muy fácil hablar de valores cuando las cosas van bien. Lo verdaderamente complicado es mantenerlos cuando las circunstancias juegan en tu contra. 

Y aquella etapa me enseñó muchísimo sobre lo que significa ser empresario. 

Curiosamente, otra de las experiencias más difíciles ha sido tener que dejar ir a personas sumamente talentosas, pero cuya actitud había dejado de aportar a la compañía. 

Porque una cosa es reconocer el talento de alguien y otra muy distinta es permitir que ese talento esté por encima de la cultura, el compromiso o el bienestar del equipo. 

Y esas decisiones también duelen. 

Ambas experiencias me enseñaron que cuidar a las personas no significa evitar las decisiones difíciles. 

Ser empresario implica saber cuándo sostener, cuándo exigir y cuándo dejar ir. 

Y, sobre todo, tener la claridad para hacer lo que se debe hacer, sin perder nunca el lado humano.

9.¿Qué libro recomendarías a alguien que quiera crecer profesionalmente?

Recomendaría El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl. 

Es un libro que he leído y que me gusta especialmente porque, aunque no es un libro de negocios ni un manual de liderazgo, tiene una de las reflexiones más importantes que podemos aplicar tanto a nuestra vida personal como profesional: la necesidad de encontrar un sentido a lo que hacemos. 

A lo largo de mi carrera he aprendido que tener talento, disciplina y ambición es importante, pero también lo es saber hacia dónde quieres ir. 

Vivimos en una sociedad que nos empuja constantemente a conseguir más, crecer más rápido y alcanzar el siguiente objetivo. Pero pocas veces nos detenemos a preguntarnos para qué estamos haciendo todo eso. 

Siempre he defendido que todo tiene sentido cuando sabes hacia dónde vas. 

Y creo que este libro te invita precisamente a reflexionar sobre ello: sobre el propósito, la capacidad de afrontar las adversidades y la importancia de encontrar significado incluso en los momentos más difíciles. 

Porque antes de aprender a dirigir una compañía o un equipo, creo que es fundamental aprender a dirigirte a ti mismo.

10.¿Qué significa el lujo para ti, tanto profesional como personalmente?

He tenido la oportunidad de trabajar con algunas de las marcas más importantes del mundo del lujo, como Dior, Guerlain, Loewe y TAG Heuer, y eso me permitió entender desde muy temprano que el lujo es mucho más que un producto o un precio. 

El verdadero lujo tiene que ver con los detalles, con las experiencias, con la manera en la que haces sentir a las personas y con la capacidad de crear algo memorable. 

De hecho, es una idea que he desarrollado también en mi faceta como conferencista, especialmente cuando hablo de El arte de ser recordado.

Porque puedes olvidar cuánto costó algo, pero difícilmente olvidas cómo te hizo sentir. Y creo que eso aplica tanto a las marcas como a las personas. 

Profesionalmente, hoy el lujo para mí es poder trabajar con personas extraordinarias, desarrollar proyectos en los que creo y tener la libertad de tomar decisiones alineadas con mis valores. 

Y personalmente, cada vez estoy más convencido de que el verdadero lujo es el tiempo. Tiempo para disfrutar, para aprender, para compartir y para estar con las personas que quieres. 

El lujo no es tenerlo todo. Es tener la libertad de elegir.

11.Fuera del trabajo, ¿qué afición o pequeño placer forma parte imprescindible de tu vida?

Me encanta viajar y tomar fotografías. Muchas fotografías, de hecho. Aunque tengo que confesar que gran parte de ellas nunca ven la luz y terminan viviendo eternamente en la galería de mi teléfono. 

Disfruto muchísimo descubriendo lugares, observando los detalles, la arquitectura, las personas y esas pequeñas cosas que muchas veces pasan desapercibidas. Creo que viajar también es una manera de educar la mirada, de ampliar tu perspectiva y de encontrar inspiración. 

Y luego tengo otro pequeño placer que disfruto enormemente: estar en casa. 

Poder sentarme tranquilamente en mi sala, hojear libros de arte o de moda, servirme una copa de vino y escuchar música italiana. 

Puede parecer algo muy sencillo, pero para mí es una forma maravillosa de desconectar, de disfrutar de la belleza y de dedicarme tiempo. 

Supongo que después de tantos años trabajando en marketing, comunicación y experiencias de marca, he desarrollado una sensibilidad especial por la estética, los detalles y todo aquello que es capaz de transmitir algo sin necesidad de demasiadas palabras. 

Y quizá por eso disfruto tanto de esos momentos. 

Porque al final, el verdadero lujo también está en las pequeñas cosas que haces simplemente por el placer de disfrutarlas.

12.Si pudieras dar un único consejo al Samuel que empezaba su carrera, ¿cuál sería?

Le diría que confiara más en sí mismo, que tuviera menos prisa y, sobre todo, que fuera disciplinado. Que entendiera que no todo sucede cuando uno quiere, pero que eso no significa que no esté avanzando. 

Cuando empiezas tu carrera tienes mucha prisa por demostrar lo que vales, por crecer, por conseguir el siguiente puesto o por alcanzar determinadas metas. 

Y está bien tener ambición. Yo siempre la he tenido. 

Pero con los años entiendes que las cosas importantes requieren tiempo, constancia y, muchas veces, sacrificios que nadie ve. 

Le diría que no tuviera miedo de empezar desde abajo, porque todo lo que aprenda en el camino le va a servir más adelante. 

Que escuche, que se rodee de personas mejores que él, que no tenga miedo a equivocarse y que nunca permita que un cargo o una empresa definan su valor como persona. 

También le diría que habrá momentos complicados, decisiones que le dolerán y personas que le decepcionarán. 

Pero que no pierda el rumbo. 

Porque si algo he aprendido después de todos estos años es que el talento ayuda, las oportunidades aparecen y la suerte puede acompañarte, pero la disciplina es lo que te permite seguir avanzando. 

Y, sobre todo, le diría: 

Haz lo que debes hacer, sé disciplinado y ten claro hacia dónde vas. Lo demás, con trabajo y tiempo, irá encontrando su lugar. 

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