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Castillo de Canena: la perfecta unión entre tradición, innovación y sostenibilidad

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Castillo de Canena es una empresa familiar productora de Aceite de Oliva Virgen Extra. El Castillo situado en la misma localidad de Canena, propiedad de la familia, da nombre a la compañía. Resulta difícil imaginar cómo una empresa que en la actualidad exporta a más de 40 países en los cinco continentes y trabaja con los chefs más reconocidos del mundo, permanece fiel a sus raíces después de una tradición olivarera que se remonta hasta 1780. Sus olivares están enclavados en el valle del Alto Guadalquivir, sur de España, entre las sierras de Cazorla y Mágina, y cuentan con 2000 hectáreas de finca de olivar, en un entorno privilegiado donde la biodiversidad es protagonista. Concretamente, producen aceites de oliva virgen extra de cosecha temprana de las variedades arbequina, royal y picual.

La utilización eficaz de los recursos y el respeto al medio ambiente están presentes en su labor diaria. Eso se debe a que, por ejemplo, cuentan con una planta fotovoltaica para producir energía necesaria para las labores de riego, unas 8 plataformas meteorológicas distribuidas por la finca que les ayudan a controlar el uso eficiente del agua, e incluso utilizan los restos de la poda para hacer su propio compost. Yendo más allá de lo práctico, su compromiso con la investigación también forma parte del ADN de la marca. Este convencimiento les lleva a una investigación continua, desde el seguimiento de la huella de carbono, los cultivos ecológicos, investigaciones de nuevas variedades en la zona, y la mezcla de los conocimientos de los científicos más renombrados con los “maestros” de la zona.

Desde Castillo de Canena son conscientes de que forman parte de un mundo tradicional, el producto al que se dedican lleva 3.000 años comercializándose. Pero saben que a través de la innovación desde el cultivo, los matices hacen a sus aceites más exquisitos, más vivos y así, su trabajo aporta al mundo, no sólo un producto que consumir, sino una cultura que vivir. Controlan todo el proceso de producción: desde la selección y recogida pasando por el transporte, la molturación (hecha en frío con una máquina de última tecnología) y el embotellado. El aceite Castillo de Canena Reserva Familiar ha sido el primer aceite de oliva virgen extra-español en ser galardonado con un Coq D´Or en Francia. Además de ser el primer aceite que ha lanzado al mercado el “Primer Día de Cosecha”. Asimismo, han obtenido la ISO 22.000 por Lloyds, primera almazara en España en conseguir dicha acreditación. Además, tienen la certificación BRC/IFS y Calidad Certificada. La calidad es la meta en todas las fases del proceso y es más que claro que consiguen alcanzarla.